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lunes, 29 de noviembre de 2010
Corona de Adviento ~ Oración
Al ser nuestra catequesis de tipo familiar, recomendamos el siguiente modelo de oración para encender las velas de la Corona de Adviento
*Nota: Esta Oracin está tomada íntegramente del sitio Catholic.net. Puedes consultarla en línea en el siguiente enlace:
Celebración de la Corona de Adviento analizando la presencia de Jesucristo en la vida familiar
PRIMER DOMINGO ~ El amor familiar.
Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se apagan las luces y se lee el texto de San Juan 3, 7-11:
Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. Y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió a su Hijo único. A Dios nadie lo ha visto nunca, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros.
-Esta es palabra de Dios.
-Te alabamos Señor.
Oración: Que esta corona nos ayude a preparar los corazones de cada uno de los que formamos la familia para tu llegada el día de Navidad.
Vela: Encender la primera vela recordando qué significa penitencia, conversión de corazón.
Para reflexionar: Hacer la siguiente pregunta ¿Cómo hemos amado este año en nuestra familia? El que desee responder en alto, lo puede hacer.
Propósitos: Después de la reflexión anterior, cada miembro de la familia dirá cuáles serán sus propósitos para mejorar y hará un compromiso para cumplirlos durante la semana.
Oración: Dios Padre, gracias por darnos una familia. Te pedimos que, ahora que comienza el adviento, en nuestra familia podamos demostrarnos el amor que nos tenemos y vivamos cada día más unidos. Te pedimos llenar nuestro hogar de tu amor divino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre Nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.
Para cantar: "Ven, Ven, Señor, no tardes"
Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se enciende la vela del domingo anterior, se apagan las luces y se lee el Evangelio de san Marcos 10, 43.45:
No ha de ser así entre vosotros; antes, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos, pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.
-Esta es palabra de Dios.
-Te alabamos, Señor.
Vela: Se enciende la segunda vela de Adviento.
Para reflexionar: Guardar unos minutos en silencio y hacer la siguiente pregunta: En nuestro hogar ¿cómo nos ayudamos unos a otros diariamente? Cada miembro de la familia, si lo desea, puede responder en voz alta la respuesta.
Propósitos: Después de la reflexión anterior, cada quien dirá cual será su propósito a cumplir en la semana.
Para orar: Padre, que nos has dado una familia en la que todos nos ayudamos y somos felices, te pedimos bendecir nuestros trabajos y tareas de todos los días para que cumplamos con más ganas y alegría la tarea que nos toca hacer a cada uno de los miembros de esta familia en nuestro hogar. Amén.
Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de las manos y rezan juntos un Padre Nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.
Para cantar: "Amar es entregarse"
Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se encienden las dos velas de los domingos anteriores, se apagan las luces y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 5, 13-16:
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte, ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa. así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.
-Esta es palabra de Dios.
-Gloria a ti, Señor Jesús.
Vela: Se enciende la tercera vela de Adviento.
Para reflexionar: Después de la lectura anterior, se guardan unos minutos en silencio y se hace la siguiente pregunta: ¿qué hago yo para que mi familia sea mejor? Cada miembro de la familia puede responder en voz alta si desea.
Propósitos: Cada miembro de la familia puede decir cuál es su propósito durante la semana y se comprometerá a cumplirlo.
Para orar: Padre, en nuestra familia crecemos y aprendemos a ser mejores, te pedimos hoy que nos ayudes a ser una familia cristiana y ser un buen ejemplo para los que nos rodean, Te pedimos fuerzas para mejorar o cambiar lo que sea necesario de nosotros para que nuestra familia sea mejor cada día. Amén.
Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.
Para cantar: "Jesús ¿quién eres Tú?
CUARTO DOMINGO ~ La presencia de Dios en nuestra familia.
*Nota: Esta Oracin está tomada íntegramente del sitio Catholic.net. Puedes consultarla en línea en el siguiente enlace:
Celebración de la Corona de Adviento analizando la presencia de Jesucristo en la vida familiar
Celebración de la Corona de Adviento analizando la presencia de Jesucristo en la vida familiar
PRIMER DOMINGO ~ El amor familiar.
Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se apagan las luces y se lee el texto de San Juan 3, 7-11:
Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. Y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió a su Hijo único. A Dios nadie lo ha visto nunca, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros.
-Esta es palabra de Dios.
-Te alabamos Señor.
Oración: Que esta corona nos ayude a preparar los corazones de cada uno de los que formamos la familia para tu llegada el día de Navidad.
Vela: Encender la primera vela recordando qué significa penitencia, conversión de corazón.
Para reflexionar: Hacer la siguiente pregunta ¿Cómo hemos amado este año en nuestra familia? El que desee responder en alto, lo puede hacer.
Propósitos: Después de la reflexión anterior, cada miembro de la familia dirá cuáles serán sus propósitos para mejorar y hará un compromiso para cumplirlos durante la semana.
Oración: Dios Padre, gracias por darnos una familia. Te pedimos que, ahora que comienza el adviento, en nuestra familia podamos demostrarnos el amor que nos tenemos y vivamos cada día más unidos. Te pedimos llenar nuestro hogar de tu amor divino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre Nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.
Para cantar: "Ven, Ven, Señor, no tardes"
SEGUNDO DOMINGO ~ La servicialidad en la familia.
Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se enciende la vela del domingo anterior, se apagan las luces y se lee el Evangelio de san Marcos 10, 43.45:
No ha de ser así entre vosotros; antes, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos, pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.
-Esta es palabra de Dios.
-Te alabamos, Señor.
Vela: Se enciende la segunda vela de Adviento.
Para reflexionar: Guardar unos minutos en silencio y hacer la siguiente pregunta: En nuestro hogar ¿cómo nos ayudamos unos a otros diariamente? Cada miembro de la familia, si lo desea, puede responder en voz alta la respuesta.
Propósitos: Después de la reflexión anterior, cada quien dirá cual será su propósito a cumplir en la semana.
Para orar: Padre, que nos has dado una familia en la que todos nos ayudamos y somos felices, te pedimos bendecir nuestros trabajos y tareas de todos los días para que cumplamos con más ganas y alegría la tarea que nos toca hacer a cada uno de los miembros de esta familia en nuestro hogar. Amén.
Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de las manos y rezan juntos un Padre Nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.
Para cantar: "Amar es entregarse"
TERCER DOMINGO ~ Ser mejor en familia.
Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se encienden las dos velas de los domingos anteriores, se apagan las luces y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 5, 13-16:
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte, ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa. así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.
-Esta es palabra de Dios.
-Gloria a ti, Señor Jesús.
Vela: Se enciende la tercera vela de Adviento.
Para reflexionar: Después de la lectura anterior, se guardan unos minutos en silencio y se hace la siguiente pregunta: ¿qué hago yo para que mi familia sea mejor? Cada miembro de la familia puede responder en voz alta si desea.
Propósitos: Cada miembro de la familia puede decir cuál es su propósito durante la semana y se comprometerá a cumplirlo.
Para orar: Padre, en nuestra familia crecemos y aprendemos a ser mejores, te pedimos hoy que nos ayudes a ser una familia cristiana y ser un buen ejemplo para los que nos rodean, Te pedimos fuerzas para mejorar o cambiar lo que sea necesario de nosotros para que nuestra familia sea mejor cada día. Amén.
Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.
Para cantar: "Jesús ¿quién eres Tú?
CUARTO DOMINGO ~ La presencia de Dios en nuestra familia.
Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se encienden las tres velas de los domingos anteriores y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 7, 24-25:
Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra, será el varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca.
-Esta es palabra de Dios.
-Gloria a Ti Señor Jesús.
Vela: Encender la última vela del Adviento.
Para reflexionar: Guardar unos minutos en silencio y hacer la siguiente pregunta: ¿De qué manera se ha manifestado la presencia de Dios en nuestra familia durante el año? ¿Lo hemos dejado actuar o le hemos estorbado? Cada uno podrá responder si desea.
Propósitos: Después de la lectura anterior, cada uno de los miembros de la familia, dirá cuál es su propósito para la semana y se comprometerá a cumplirlo.
Para orar: Padre, que nos has dado una familia en la cuál te hemos conocido y amado, ayúdanos a vivir teniéndote siempre presente en nuestras vidas. Te pedimos que en esta Navidad nos regales el quedarte con nosotros en nuestros corazones y sentir que vives en nuestro hogar, en nuestras familias. Amén.
Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de las manos para rezar juntos un Padrenuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.
Para cantar: "El camino que lleva a Belén".
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Tema 09
lunes, 1 de marzo de 2010
Tema 22: Jesús te espera en familia
Tema 22: Jesús te espera en Familia
Objetivo
Ayudar al niño a que descubra las consecuencias del pecado: se rompe la amistad con Dios y con los hermanos.
Ayudarlo a comprender que reconciliarse no es asunto sólo entre Dios y yo, sino un reconciliarse con todos, con la familia de Dios y con Dios mismo
Mística para los papás y catequistas
Para que la enseñanza sea no sólo un llamado a la memoria del niño, sino un verdadero testimonio de vida, conviene buscar la reconciliación, tanto en el Sacramento como en las personas a las que se ha faltado, se ha ofendido
Estas son oraciones que ayudan a mantener una actitud de arrepentimiento, de conversión, de pedir perdón: Yo pecador, El Oh Jesús mío, el salmo 51 C. U. 1854-1869 Resumen 1870-1876
Yo Pecador
Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan por mi ante Dios, Nuestro Señor.
Oh Jesús Mío
Oh Jesús mío,
me arrepiento de haberte ofendido
porque eres infiitamente bueno
padeciste y moriste clavado en la Cruz
Te amo con todo mi corazón
y propongo nunca más volver a pecar
Amén.
Salmo 51
Piedad de mí, Señor.—Ante el Dios de verdad reconocemos el pecado que cometimos. No faltará la esperanza en nuestra humillación, pues sabemos que él es capaz de crear en nosotros un corazón nuevo.
3 Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
por tu gran corazón, borra mi falta.
4 Que mi alma quede limpia de malicia,
purifícame de mi pecado.
5 Pues mi falta yo bien la conozco
y mi pecado está siempre ante mí;
6 contra ti, contra ti sólo pequé,
lo que es malo a tus ojos yo lo hice.
Por eso en tu sentencia tú eres justo,
no hay reproche en el juicio de tus labios.
7 Tú ves que malo soy de nacimiento,
pecador desde el seno de mi madre.
8 Mas tú quieres rectitud de corazón,
y me enseñas en secreto lo que es sabio.
9 Rocíame con agua, y quedaré limpio;
lávame y quedaré más blanco que la nieve.
10 Haz que sienta otra vez júbilo y gozo
y que bailen los huesos que moliste.
11 Aparta tu semblante de mis faltas,
borra en mí todo rastro de malicia.
12 Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un firme espíritu.
13 No me rechaces lejos de tu rostro
ni me retires tu espíritu santo.
14 Dame tu salvación que regocija,
y que un espíritu noble me dé fuerza.
15 Mostraré tu camino a los que pecan,
a ti se volverán los descarriados.
16 Líbrame, oh Dios, de la deuda de sangre,
Dios de mi salvación,
y aclamará mi lengua tu justicia.
17 Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza.
18 Un sacrificio no te gustaría,
ni querrás si te ofrezco, un holocausto.
19 Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré,
pues no desdeñas a un corazón contrito.
20 Favorece a Sión en tu bondad:
reedifica las murallas de Jerusalén;
21 entonces te gustarán los sacrificios,
ofrendas y holocaustos que se te deben;
entonces ofrecerán novillos en tu altar.
Catequesis Universal 1854-1869
1854Conviene valorar los pecados según su gravedad. La distinción entre pecado mortal y venial, perceptible ya en la Escritura 92 se ha impuesto en la tradición de la Iglesia. La experiencia de los hombres la corroboran.
1855El pecado mortal destruye la caridad en el corazón del hombre por una infracción grave de la ley de Dios; aparta al hombre de Dios, que es su fin último y su bienaventuranza, prefiriendo un bien inferior.
El pecado venial deja subsistir la caridad, aunque la ofende y la hiere.
1856El pecado mortal, que ataca en nosotros el principio vital que es la caridad, necesita una nueva iniciativa de la misericordia de Dios y una conversión del corazón que se realiza ordinariamente en el marco del sacramento de la Reconciliación:
Cuando la voluntad se dirige a una cosa de suyo contraria a la caridad por la que estamos ordenados al fin último, el pecado, por su objeto mismo, tiene causa para ser mortal... sea contra el amor de Dios, como la blasfemia, el perjurio, etc., o contra el amor del prójimo, como el homicidio, el adulterio, etc... En cambio, cuando la voluntad del pecador se dirige a veces a una cosa que contiene en sí un desorden, pero que sin embargo no es contraria al amor de Dios y del prójimo, como una palabra ociosa, una risa superflua, etc., tales pecados son veniales.
1857Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: “Es pecado mortal lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento”.
1858La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de Jesús al joven rico: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre” (Mc 10, 19). La gravedad de los pecados es mayor o menor: un asesinato es más grave que un robo. La cualidad de las personas lesionadas cuenta también: la violencia ejercida contra los padres es más grave que la ejercida contra un extraño.
1859El pecado mortal requiere plena conciencia y entero consentimiento. Presupone el conocimiento del carácter pecaminoso del acto, de su oposición a la Ley de Dios. Implica también un consentimiento suficientemente deliberado para ser una elección personal. La ignorancia afectada y el endurecimiento del corazón no disminuyen, sino aumentan, el carácter voluntario del pecado.
1860La ignorancia involuntaria puede disminuir, si no excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal.
1861El pecado mortal es una posibilidad radical de la libertad humana como lo es también el amor. Entraña la pérdida de la caridad y la privación de la gracia santificante, es decir, del estado de gracia. Si no es rescatado por el arrepentimiento y el perdón de Dios, causa la exclusión del Reino de Cristo y la muerte eterna del infierno; de modo que nuestra libertad tiene poder de hacer elecciones para siempre, sin retorno. Sin embargo, aunque podamos juzgar que un acto es en sí una falta grave, el juicio sobre las personas debemos confiarlo a la justicia y a la misericordia de Dios.
1862Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento.
1863El pecado venial debilita la caridad; entraña un afecto desordenado a bienes creados; impide el progreso del alma en el ejercicio de las virtudes y la práctica del bien moral; merece penas temporales. El pecado venial deliberado y que permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado mortal. No obstante, el pecado venial no rompe la Alianza con Dios. Es humanamente reparable con la gracia de Dios. “No priva de la gracia santificante, de la amistad con Dios, de la caridad, ni, por tanto, de la bienaventuranza eterna”:
El hombre, mientras permanece en la carne, no puede evitar todo pecado, al menos los pecados leves. Pero estos pecados, que llamamos leves, no los consideres poca cosa: si los tienes por tales cuando los pesas, tiembla cuando los cuentas. Muchos objetos pequeños hacen una gran masa; muchas gotas de agua llenan un río. Muchos granos hacen un montón. ¿Cuál es entonces nuestra esperanza? Ante todo, la confesión...
1864“Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada” (Mt 12,31). No hay límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento rechaza el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo. Semejante endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la perdición eterna.
V LA PROLIFERACIÓN DEL PECADO
1865El pecado crea una facilidad para el pecado, engendra el vicio por la repetición de actos. De ahí resultan inclinaciones desviadas que oscurecen la conciencia y corrompen la valoración concreta del bien y del mal. Así el pecado tiende a reproducirse y a reforzarse, pero no puede destruir el sentido moral hasta su raíz.
1866Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano y a san Gregorio Magno 100. Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza.
1867La tradición catequética recuerda también que existen “pecados que claman al cielo”. Claman al cielo: la sangre de Abel; el pecado de los sodomitas; el clamor del pueblo oprimido en Egipto; el lamento del extranjero, de la viuda y el huérfano; la injusticia para con el asalariado.
1868El pecado es un acto personal. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos:
- participando directa y voluntariamente;
- ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos;
- no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligación de hacerlo;
- protegiendo a los que hacen el mal.
1869Así el pecado convierte a los hombres en cómplices unos de otros, hace reinar entre ellos la concupiscencia, la violencia y la injusticia. Los pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la bondad divina. Las “estructuras de pecado” son expresión y efecto de los pecados personales. Inducen a sus víctimas a cometer a su vez el mal. En un sentido analógico constituyen un “pecado social”.
Resumen 1870-1876
1870“Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia” (Rm 11, 32).
1871El pecado es “una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna”. Es una ofensa a Dios. Se alza contra Dios en una desobediencia contraria a la obediencia de Cristo.
1872El pecado es un acto contrario a la razón. Lesiona la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana.
1873La raíz de todos los pecados está en el corazón del hombre. Sus especies y su gravedad se miden principalmente por su objeto.
1874Elegir deliberadamente, es decir, sabiéndolo y queriéndolo, una cosa gravemente contraria a la ley divina y al fin último del hombre, es cometer un pecado mortal. Este destruye en nosotros la caridad sin la cual la bienaventuranza eterna es imposible. Sin arrepentimiento, tal pecado conduce a la muerte eterna.
1875El pecado venial constituye un desorden moral que puede ser reparado por la caridad que tal pecado deja subsistir en nosotros.
1876La reiteración de pecados, incluso veniales, engendra vicios entre los cuales se distinguen los pecados capitales.
Reflexión para las mamás: Mt. 5, 17 y ss. Cap. 6, cap. 7, 1-12; 18, 21-22; 1Cor. 6, 19
Mateo 5, 17
17 No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para traer lo definitivo.
Mateo 6,
1 Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. 2 Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.
3 Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: 4 tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
5 Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.
6 Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
7 Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga.
8 No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.
El Padrenuestro
9 Ustedes, pues, recen así:
Padre nuestro, que estás en el Cielo,
santificado sea tu Nombre,
10 venga tu Reino,
hágase tu voluntad
así en la tierra como en el Cielo.
11 Danos hoy el pan que nos corresponde;
12 y perdona nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores;
13 y no nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del Maligno.
14 Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial les perdonará a ustedes.
15 Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco el Padre les perdonará a ustedes.
16 Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. 17 Cuando tú hagas ayuno, lávate la cara y perfúmate el cabello. 18 No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.
19 No junten tesoros y reservas aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido hacen estragos, y donde los ladrones rompen el muro y roban.
20 Junten tesoros y reservas en el Cielo, donde no hay polilla ni óxido para hacer estragos, y donde no hay ladrones para romper el muro y robar.
21 Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.
22 Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz; pero si tus ojos están malos, todo tu cuerpo estará en obscuridad. 23 Y si tu fuente de luz se ha obscurecido, ¡cuánto más tenebrosas serán tus tinieblas!
Poner la confianza en Dios y no en el dinero
24 Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiará a uno y amará al otro, o bien cuidará al primero y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero.
25 Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? 26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?
27 ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? 28 Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen. 29 Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas. 30 Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen!
31 No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos?, o ¿qué beberemos?, o ¿tendremos ropas para vestirnos?
32 Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. 33 Por lo tanto, busquen primero su reino y su justicia, y se les darán también todas esas cosas.
34 No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus problemas.
Mateo 7, 1-12
1 No juzguen a los demás y no serán juzgados ustedes.
2 Porque de la misma manera que ustedes juzguen, así serán juzgados, y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes. 3 ¿Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo?
4 ¿Y dices a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tú un tronco en el tuyo?
5 Hipócrita, saca primero el tronco que tienes en tu ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.
6 No den lo que es santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, pues podrían pisotearlas y después se volverían contra ustedes para destrozarlos.
7 Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta.
8 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama. 9 ¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan? 10 ¿O le daría una culebra cuando le pide un pescado?
11 Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!
12 Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas.
Mateo 18, 21-22
21 Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» 22 Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»
1 Corintios 6, 19
¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que han recibido de Dios y que está en ustedes? Ya no se pertenecen a sí mismos.
Antropología
Ayudar a que el niño comprenda que hay normas y reglas de disciplina necesarias para el bienestar común y la convivencia. Cuando no se cumplen, se rompe la tranquilidad y la paz. Presentar varios ejemplos: Qué le ocurre a quien no respeta las leyes de tránsito, al que roba, al que no paga sus deudas, etc.
Primer Encuentro
• Puede iniciarse con la reflexión de Lc. 15, 3-7
Lucas 15, 3-7
3 Entonces Jesús les dijo esta parábola:
4 «Si alguno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió hasta que la encuentra? 5 Y cuando la encuentra, se la carga muy feliz sobre los hombros, 6 y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido.”
7 Yo les digo que de igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse.
• Ampliar la lectura explicando por qué habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta… Significa que para Dios y la Iglesia el mejorar la conducta llena de felicidad
• Como familia de Dios, todos los que somos su Iglesia nos alegramos de un pecador que se arrepiente y regresa a la familia, a la casa.
Pedir perdón a nuestro Padre Dios, es pedirnos perdón a nosotros y reconciliarnos con nuestros hermanos. Fijémonos en lo que dice Jesús: “Si cuando vas al templo, te acuerdas que tu hermano tiene algo que sentir de ti, ve primero a reconciliarte con tu hermano y luego vienes al templo”. Para entender mejor esta frase conviene hacer notar al niño la importancia que tiene el saber perdonar y el buscar ser perdonados, ya sea en familia, con los amigos, con los parientes, los mayores, etc.
Actividad
Hacer un dibujo relacionado con la lectura que se meditó
Segundo Encuentro
• Leer, meditar, reflexionar Lc. 15, 11-32. Comentar las actitudes de los personajes
Lucas 15, 11-32
El hijo pródigo
11 Jesús continuó: «Había un hombre que tenía dos hijos. 12 El menor dijo a su padre: “Dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y el padre repartió sus bienes entre los dos.
13 El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. 14 Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. 15 Fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante del lugar, que lo envió a su campo a cuidar cerdos. 16 Hubiera deseado llenarse el estómago con las bellotas que daban a los cerdos, pero nadie se las daba.
17 Finalmente recapacitó y se dijo: “¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre!
18 Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pe cado contra Dios y contra ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.”
20 Se levantó, pues, y se fue donde su padre.
Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. 21 Entonces el hijo le habló: «Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.» 22 Pero el padre dijo a sus servidores: «¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. 23 Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.» Y comenzaron la fiesta.
25 El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile. 26 Llamó a uno de los muchachos y le preguntó qué significaba todo aquello. 27 El le respondió: «Tu hermano ha regresado a casa, y tu padre mandó matar el ternero gordo por haberlo recobrado sano y salvo.»
28 El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. 29 Pero él le contestó: «Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. 30 Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo que se ha gastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el ternero gordo.»
31 El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. 32 Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.»
Actividad
Tratar de memorizar:
Dios nos perdona cuando, arrepentidos de corazón, nos acercamos a Jeús y le pedimos perdón.
En el Sacramento de la reconciliación confesamos al Sacerdote el mal que hemos cometido, las malas acciones que hemos hecho
Tercer Encuentro
• Este encuentro se aprovecha para vivir, entender y aprender de memoria dos oraciones penitenciales
• Es importante que la mamá trate de explicar al niño y ayudarle a que descubra, en esas oraciones, los sentimientos con los cuales debe dirigirse a Dios.
Se dice el Oh Jesús mío y el Yo pecador
Objetivo
Ayudar al niño a que descubra las consecuencias del pecado: se rompe la amistad con Dios y con los hermanos.
Ayudarlo a comprender que reconciliarse no es asunto sólo entre Dios y yo, sino un reconciliarse con todos, con la familia de Dios y con Dios mismo
Mística para los papás y catequistas
Para que la enseñanza sea no sólo un llamado a la memoria del niño, sino un verdadero testimonio de vida, conviene buscar la reconciliación, tanto en el Sacramento como en las personas a las que se ha faltado, se ha ofendido
Estas son oraciones que ayudan a mantener una actitud de arrepentimiento, de conversión, de pedir perdón: Yo pecador, El Oh Jesús mío, el salmo 51 C. U. 1854-1869 Resumen 1870-1876
Yo Pecador
Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan por mi ante Dios, Nuestro Señor.
Oh Jesús Mío
Oh Jesús mío,
me arrepiento de haberte ofendido
porque eres infiitamente bueno
padeciste y moriste clavado en la Cruz
Te amo con todo mi corazón
y propongo nunca más volver a pecar
Amén.
Salmo 51
Piedad de mí, Señor.—Ante el Dios de verdad reconocemos el pecado que cometimos. No faltará la esperanza en nuestra humillación, pues sabemos que él es capaz de crear en nosotros un corazón nuevo.
3 Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
por tu gran corazón, borra mi falta.
4 Que mi alma quede limpia de malicia,
purifícame de mi pecado.
5 Pues mi falta yo bien la conozco
y mi pecado está siempre ante mí;
6 contra ti, contra ti sólo pequé,
lo que es malo a tus ojos yo lo hice.
Por eso en tu sentencia tú eres justo,
no hay reproche en el juicio de tus labios.
7 Tú ves que malo soy de nacimiento,
pecador desde el seno de mi madre.
8 Mas tú quieres rectitud de corazón,
y me enseñas en secreto lo que es sabio.
9 Rocíame con agua, y quedaré limpio;
lávame y quedaré más blanco que la nieve.
10 Haz que sienta otra vez júbilo y gozo
y que bailen los huesos que moliste.
11 Aparta tu semblante de mis faltas,
borra en mí todo rastro de malicia.
12 Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un firme espíritu.
13 No me rechaces lejos de tu rostro
ni me retires tu espíritu santo.
14 Dame tu salvación que regocija,
y que un espíritu noble me dé fuerza.
15 Mostraré tu camino a los que pecan,
a ti se volverán los descarriados.
16 Líbrame, oh Dios, de la deuda de sangre,
Dios de mi salvación,
y aclamará mi lengua tu justicia.
17 Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza.
18 Un sacrificio no te gustaría,
ni querrás si te ofrezco, un holocausto.
19 Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré,
pues no desdeñas a un corazón contrito.
20 Favorece a Sión en tu bondad:
reedifica las murallas de Jerusalén;
21 entonces te gustarán los sacrificios,
ofrendas y holocaustos que se te deben;
entonces ofrecerán novillos en tu altar.
Catequesis Universal 1854-1869
1854Conviene valorar los pecados según su gravedad. La distinción entre pecado mortal y venial, perceptible ya en la Escritura 92 se ha impuesto en la tradición de la Iglesia. La experiencia de los hombres la corroboran.
1855El pecado mortal destruye la caridad en el corazón del hombre por una infracción grave de la ley de Dios; aparta al hombre de Dios, que es su fin último y su bienaventuranza, prefiriendo un bien inferior.
El pecado venial deja subsistir la caridad, aunque la ofende y la hiere.
1856El pecado mortal, que ataca en nosotros el principio vital que es la caridad, necesita una nueva iniciativa de la misericordia de Dios y una conversión del corazón que se realiza ordinariamente en el marco del sacramento de la Reconciliación:
Cuando la voluntad se dirige a una cosa de suyo contraria a la caridad por la que estamos ordenados al fin último, el pecado, por su objeto mismo, tiene causa para ser mortal... sea contra el amor de Dios, como la blasfemia, el perjurio, etc., o contra el amor del prójimo, como el homicidio, el adulterio, etc... En cambio, cuando la voluntad del pecador se dirige a veces a una cosa que contiene en sí un desorden, pero que sin embargo no es contraria al amor de Dios y del prójimo, como una palabra ociosa, una risa superflua, etc., tales pecados son veniales.
1857Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: “Es pecado mortal lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento”.
1858La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de Jesús al joven rico: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre” (Mc 10, 19). La gravedad de los pecados es mayor o menor: un asesinato es más grave que un robo. La cualidad de las personas lesionadas cuenta también: la violencia ejercida contra los padres es más grave que la ejercida contra un extraño.
1859El pecado mortal requiere plena conciencia y entero consentimiento. Presupone el conocimiento del carácter pecaminoso del acto, de su oposición a la Ley de Dios. Implica también un consentimiento suficientemente deliberado para ser una elección personal. La ignorancia afectada y el endurecimiento del corazón no disminuyen, sino aumentan, el carácter voluntario del pecado.
1860La ignorancia involuntaria puede disminuir, si no excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal.
1861El pecado mortal es una posibilidad radical de la libertad humana como lo es también el amor. Entraña la pérdida de la caridad y la privación de la gracia santificante, es decir, del estado de gracia. Si no es rescatado por el arrepentimiento y el perdón de Dios, causa la exclusión del Reino de Cristo y la muerte eterna del infierno; de modo que nuestra libertad tiene poder de hacer elecciones para siempre, sin retorno. Sin embargo, aunque podamos juzgar que un acto es en sí una falta grave, el juicio sobre las personas debemos confiarlo a la justicia y a la misericordia de Dios.
1862Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento.
1863El pecado venial debilita la caridad; entraña un afecto desordenado a bienes creados; impide el progreso del alma en el ejercicio de las virtudes y la práctica del bien moral; merece penas temporales. El pecado venial deliberado y que permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado mortal. No obstante, el pecado venial no rompe la Alianza con Dios. Es humanamente reparable con la gracia de Dios. “No priva de la gracia santificante, de la amistad con Dios, de la caridad, ni, por tanto, de la bienaventuranza eterna”:
El hombre, mientras permanece en la carne, no puede evitar todo pecado, al menos los pecados leves. Pero estos pecados, que llamamos leves, no los consideres poca cosa: si los tienes por tales cuando los pesas, tiembla cuando los cuentas. Muchos objetos pequeños hacen una gran masa; muchas gotas de agua llenan un río. Muchos granos hacen un montón. ¿Cuál es entonces nuestra esperanza? Ante todo, la confesión...
1864“Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada” (Mt 12,31). No hay límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento rechaza el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo. Semejante endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la perdición eterna.
V LA PROLIFERACIÓN DEL PECADO
1865El pecado crea una facilidad para el pecado, engendra el vicio por la repetición de actos. De ahí resultan inclinaciones desviadas que oscurecen la conciencia y corrompen la valoración concreta del bien y del mal. Así el pecado tiende a reproducirse y a reforzarse, pero no puede destruir el sentido moral hasta su raíz.
1866Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano y a san Gregorio Magno 100. Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza.
1867La tradición catequética recuerda también que existen “pecados que claman al cielo”. Claman al cielo: la sangre de Abel; el pecado de los sodomitas; el clamor del pueblo oprimido en Egipto; el lamento del extranjero, de la viuda y el huérfano; la injusticia para con el asalariado.
1868El pecado es un acto personal. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos:
- participando directa y voluntariamente;
- ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos;
- no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligación de hacerlo;
- protegiendo a los que hacen el mal.
1869Así el pecado convierte a los hombres en cómplices unos de otros, hace reinar entre ellos la concupiscencia, la violencia y la injusticia. Los pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la bondad divina. Las “estructuras de pecado” son expresión y efecto de los pecados personales. Inducen a sus víctimas a cometer a su vez el mal. En un sentido analógico constituyen un “pecado social”.
Resumen 1870-1876
1870“Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia” (Rm 11, 32).
1871El pecado es “una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna”. Es una ofensa a Dios. Se alza contra Dios en una desobediencia contraria a la obediencia de Cristo.
1872El pecado es un acto contrario a la razón. Lesiona la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana.
1873La raíz de todos los pecados está en el corazón del hombre. Sus especies y su gravedad se miden principalmente por su objeto.
1874Elegir deliberadamente, es decir, sabiéndolo y queriéndolo, una cosa gravemente contraria a la ley divina y al fin último del hombre, es cometer un pecado mortal. Este destruye en nosotros la caridad sin la cual la bienaventuranza eterna es imposible. Sin arrepentimiento, tal pecado conduce a la muerte eterna.
1875El pecado venial constituye un desorden moral que puede ser reparado por la caridad que tal pecado deja subsistir en nosotros.
1876La reiteración de pecados, incluso veniales, engendra vicios entre los cuales se distinguen los pecados capitales.
Reflexión para las mamás: Mt. 5, 17 y ss. Cap. 6, cap. 7, 1-12; 18, 21-22; 1Cor. 6, 19
Mateo 5, 17
17 No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para traer lo definitivo.
Mateo 6,
1 Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. 2 Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.
3 Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: 4 tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
5 Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.
6 Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
7 Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga.
8 No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.
El Padrenuestro
9 Ustedes, pues, recen así:
Padre nuestro, que estás en el Cielo,
santificado sea tu Nombre,
10 venga tu Reino,
hágase tu voluntad
así en la tierra como en el Cielo.
11 Danos hoy el pan que nos corresponde;
12 y perdona nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores;
13 y no nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del Maligno.
14 Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial les perdonará a ustedes.
15 Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco el Padre les perdonará a ustedes.
16 Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. 17 Cuando tú hagas ayuno, lávate la cara y perfúmate el cabello. 18 No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.
19 No junten tesoros y reservas aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido hacen estragos, y donde los ladrones rompen el muro y roban.
20 Junten tesoros y reservas en el Cielo, donde no hay polilla ni óxido para hacer estragos, y donde no hay ladrones para romper el muro y robar.
21 Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.
22 Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz; pero si tus ojos están malos, todo tu cuerpo estará en obscuridad. 23 Y si tu fuente de luz se ha obscurecido, ¡cuánto más tenebrosas serán tus tinieblas!
Poner la confianza en Dios y no en el dinero
24 Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiará a uno y amará al otro, o bien cuidará al primero y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero.
25 Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? 26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?
27 ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? 28 Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen. 29 Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas. 30 Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen!
31 No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos?, o ¿qué beberemos?, o ¿tendremos ropas para vestirnos?
32 Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. 33 Por lo tanto, busquen primero su reino y su justicia, y se les darán también todas esas cosas.
34 No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus problemas.
Mateo 7, 1-12
1 No juzguen a los demás y no serán juzgados ustedes.
2 Porque de la misma manera que ustedes juzguen, así serán juzgados, y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes. 3 ¿Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo?
4 ¿Y dices a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tú un tronco en el tuyo?
5 Hipócrita, saca primero el tronco que tienes en tu ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.
6 No den lo que es santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, pues podrían pisotearlas y después se volverían contra ustedes para destrozarlos.
7 Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta.
8 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama. 9 ¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan? 10 ¿O le daría una culebra cuando le pide un pescado?
11 Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!
12 Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas.
Mateo 18, 21-22
21 Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» 22 Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»
1 Corintios 6, 19
¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que han recibido de Dios y que está en ustedes? Ya no se pertenecen a sí mismos.
Antropología
Ayudar a que el niño comprenda que hay normas y reglas de disciplina necesarias para el bienestar común y la convivencia. Cuando no se cumplen, se rompe la tranquilidad y la paz. Presentar varios ejemplos: Qué le ocurre a quien no respeta las leyes de tránsito, al que roba, al que no paga sus deudas, etc.
Primer Encuentro
• Puede iniciarse con la reflexión de Lc. 15, 3-7
Lucas 15, 3-7
3 Entonces Jesús les dijo esta parábola:
4 «Si alguno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió hasta que la encuentra? 5 Y cuando la encuentra, se la carga muy feliz sobre los hombros, 6 y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido.”
7 Yo les digo que de igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse.
• Ampliar la lectura explicando por qué habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta… Significa que para Dios y la Iglesia el mejorar la conducta llena de felicidad
• Como familia de Dios, todos los que somos su Iglesia nos alegramos de un pecador que se arrepiente y regresa a la familia, a la casa.
Pedir perdón a nuestro Padre Dios, es pedirnos perdón a nosotros y reconciliarnos con nuestros hermanos. Fijémonos en lo que dice Jesús: “Si cuando vas al templo, te acuerdas que tu hermano tiene algo que sentir de ti, ve primero a reconciliarte con tu hermano y luego vienes al templo”. Para entender mejor esta frase conviene hacer notar al niño la importancia que tiene el saber perdonar y el buscar ser perdonados, ya sea en familia, con los amigos, con los parientes, los mayores, etc.
Actividad
Hacer un dibujo relacionado con la lectura que se meditó
Segundo Encuentro
• Leer, meditar, reflexionar Lc. 15, 11-32. Comentar las actitudes de los personajes
Lucas 15, 11-32
El hijo pródigo
11 Jesús continuó: «Había un hombre que tenía dos hijos. 12 El menor dijo a su padre: “Dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y el padre repartió sus bienes entre los dos.
13 El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. 14 Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. 15 Fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante del lugar, que lo envió a su campo a cuidar cerdos. 16 Hubiera deseado llenarse el estómago con las bellotas que daban a los cerdos, pero nadie se las daba.
17 Finalmente recapacitó y se dijo: “¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre!
18 Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pe cado contra Dios y contra ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.”
20 Se levantó, pues, y se fue donde su padre.
Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. 21 Entonces el hijo le habló: «Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.» 22 Pero el padre dijo a sus servidores: «¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. 23 Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.» Y comenzaron la fiesta.
25 El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile. 26 Llamó a uno de los muchachos y le preguntó qué significaba todo aquello. 27 El le respondió: «Tu hermano ha regresado a casa, y tu padre mandó matar el ternero gordo por haberlo recobrado sano y salvo.»
28 El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. 29 Pero él le contestó: «Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. 30 Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo que se ha gastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el ternero gordo.»
31 El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. 32 Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.»
Actividad
Tratar de memorizar:
Dios nos perdona cuando, arrepentidos de corazón, nos acercamos a Jeús y le pedimos perdón.
En el Sacramento de la reconciliación confesamos al Sacerdote el mal que hemos cometido, las malas acciones que hemos hecho
Tercer Encuentro
• Este encuentro se aprovecha para vivir, entender y aprender de memoria dos oraciones penitenciales
• Es importante que la mamá trate de explicar al niño y ayudarle a que descubra, en esas oraciones, los sentimientos con los cuales debe dirigirse a Dios.
Se dice el Oh Jesús mío y el Yo pecador
martes, 1 de diciembre de 2009
Ave María
¡Dios te Salve María!
Llena eres de Gracia
El Señor es contigo
Bendita eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios
Ruega por nosotros los pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Llena eres de Gracia
El Señor es contigo
Bendita eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios
Ruega por nosotros los pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Rosario Viviente
Octubre es Mes de las Misiones
Por lo que se han programado una serie de actividades enfocadas a reconocer la ardua labor que los Misioneros tienen; al predicar por todo el mundo la palabra del Señor.
Además, con la finalidad de que el niño se vaya familiarizando con lo que vamos a vivir este Sábado en el Rosario Viviente. Se sugiere que se le de una breve explicación de lo que es el Rosario.
Rosario, viene del latín rosarium que significa “Rosal”.
Una definición que no ha perdido actualidad es la que el Sumo Pontífice San Pío V, en su Bula de 1569 dio:
“El Rosario o salterio de la Sma. Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor”
En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra rosario significa "corona de rosas".
El rezo del Santo Rosario surge aproximadamente en año 800 a la sombra de los monasterios, como Salterio de los laicos. Los monjes rezaban los 150 salmos de David. Como la mayoría de los laicos no sabía leer; se les enseñó a rezar 150 Padres nuestros. Con el tiempos, se formaron otros tres salterios con 150 Aves Marías, 150 alabanzas en honor de Jesús y 150 alabanzas en honor de María.
En el año 1365 se hizo una combinación de los cuatro salterios, dividiendo las 150 Aves Marías en 15 decenas y poniendo un Padre nuestro al inicio de cada una de ellas. En 1500 se estableció para cada decena, la meditación de un hecho de la vida de Jesús o María; surgiendo así el actual Rosario de quince misterios.
Los Misterios se dividen en cuatro grupos y estos, a su vez; en cinco meditaciones:
Gozosos Se rezan lunes y sábados
1. La Encarnación del Hijo de Dios
2. La Visitación de nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén
4. La Purificación de Nuestra Señora
5. El Niño perdido y hallado en el Templo
Dolorosos Se rezan los martes y los viernes
1. La Oración del Huerto
2. La Flagelación del Señor
3. La Coronación de espinas
4. La Cruz a cuestas
5. Jesús muere en la Cruz
Gloriosos Se rezan los miércoles y domingos
1. La Resurrección del Señor
2. La Ascensión del Señor
3. La Venida del Espíritu Santo
4. La Asunción de Nuestra Señora
5. La Coronación de María Santísima
Luminosos Se rezan los jueves
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán
2. Las Bodas de Caná
3. El anuncio del Reino de Dios
4. La Transfiguración
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual.
Se dice que cada vez que se dice el Ave María, se le está dando una hermosa rosa a la Madre de Dios. Por lo tanto, cada rosario completo le hace una corona de Rosas.
Si se desea ahondar en el tema, Catholic.net y http://www.aciprensa.com/Rosario/surgio.htm son recursos excelentes para este propósito.
El Rosario Misionero
Los Misioneros son enviados con la tarea específica de anunciar a Jesucristo a aquellos que aún no lo conocen, fundar la Iglesia donde todavía no existe y proclamar a todos que el Reino de Dios ya está en medio de Nosotros
fuente: misiones.catholic.net
El Rosario Misionero toma como base el Rosario tradicional, donde se pide al Padre (por medio de la Virgen María) por las intenciones y necesidades de todo el mundo.
Está estructurado en cinco misterios, cada misterio representa un continente con los siguientes colores cada decena:
Primer Misterio – Verde. Se reza por África, ya que este color nos recuerda las selvas habitadas por los hermanos africanos
Segundo Misterio – Rojo. Se reza por América, este color simboliza la sangre derramada de los mártires que dieron su vida durante la evangelización de este continente.
Tercer Misterio – blanco. Se reza por Europa. El color blanco, nos recuerda a la raza aria, originaria de este continente y al color de las vestiduras del papa, que también tiene en él su sede.
Cuarto Misterio - de color azul. Se reza por Oceanía. El color azul nos habla de Oceanía, con sus miles de islas esparcidas en las azules aguas del Océano Pacífico.
Quinto Misterio - de color amarillo. Se reza por Asia. El color amarillo nos trae a la memoria el Asia, poblado en gran parte por razas de este color.
Su Santidad el Papa Juan XXIII rezaba el Rosario Misionero todos los días por el mundo entero,
dedicando una decena a cada continente: "Como papa debo orar por la humanidad entera y lo
hago al rezar el Santo Rosario Misionero: la primera decena por África, la segunda por
América, la tercera por Europa, la cuarta por Oceanía y la quinta por Asia ".
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Por lo que se han programado una serie de actividades enfocadas a reconocer la ardua labor que los Misioneros tienen; al predicar por todo el mundo la palabra del Señor.
Además, con la finalidad de que el niño se vaya familiarizando con lo que vamos a vivir este Sábado en el Rosario Viviente. Se sugiere que se le de una breve explicación de lo que es el Rosario.
Rosario, viene del latín rosarium que significa “Rosal”.
Una definición que no ha perdido actualidad es la que el Sumo Pontífice San Pío V, en su Bula de 1569 dio:
“El Rosario o salterio de la Sma. Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor”
En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra rosario significa "corona de rosas".
El rezo del Santo Rosario surge aproximadamente en año 800 a la sombra de los monasterios, como Salterio de los laicos. Los monjes rezaban los 150 salmos de David. Como la mayoría de los laicos no sabía leer; se les enseñó a rezar 150 Padres nuestros. Con el tiempos, se formaron otros tres salterios con 150 Aves Marías, 150 alabanzas en honor de Jesús y 150 alabanzas en honor de María.
En el año 1365 se hizo una combinación de los cuatro salterios, dividiendo las 150 Aves Marías en 15 decenas y poniendo un Padre nuestro al inicio de cada una de ellas. En 1500 se estableció para cada decena, la meditación de un hecho de la vida de Jesús o María; surgiendo así el actual Rosario de quince misterios.
Los Misterios se dividen en cuatro grupos y estos, a su vez; en cinco meditaciones:
Gozosos Se rezan lunes y sábados
1. La Encarnación del Hijo de Dios
2. La Visitación de nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén
4. La Purificación de Nuestra Señora
5. El Niño perdido y hallado en el Templo
Dolorosos Se rezan los martes y los viernes
1. La Oración del Huerto
2. La Flagelación del Señor
3. La Coronación de espinas
4. La Cruz a cuestas
5. Jesús muere en la Cruz
Gloriosos Se rezan los miércoles y domingos
1. La Resurrección del Señor
2. La Ascensión del Señor
3. La Venida del Espíritu Santo
4. La Asunción de Nuestra Señora
5. La Coronación de María Santísima
Luminosos Se rezan los jueves
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán
2. Las Bodas de Caná
3. El anuncio del Reino de Dios
4. La Transfiguración
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual.
Se dice que cada vez que se dice el Ave María, se le está dando una hermosa rosa a la Madre de Dios. Por lo tanto, cada rosario completo le hace una corona de Rosas.
Si se desea ahondar en el tema, Catholic.net y http://www.aciprensa.com/Rosario/surgio.htm son recursos excelentes para este propósito.
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El Rosario Misionero
Los Misioneros son enviados con la tarea específica de anunciar a Jesucristo a aquellos que aún no lo conocen, fundar la Iglesia donde todavía no existe y proclamar a todos que el Reino de Dios ya está en medio de Nosotros
fuente: misiones.catholic.net
El Rosario Misionero toma como base el Rosario tradicional, donde se pide al Padre (por medio de la Virgen María) por las intenciones y necesidades de todo el mundo.
Está estructurado en cinco misterios, cada misterio representa un continente con los siguientes colores cada decena:
Primer Misterio – Verde. Se reza por África, ya que este color nos recuerda las selvas habitadas por los hermanos africanos
Segundo Misterio – Rojo. Se reza por América, este color simboliza la sangre derramada de los mártires que dieron su vida durante la evangelización de este continente.
Tercer Misterio – blanco. Se reza por Europa. El color blanco, nos recuerda a la raza aria, originaria de este continente y al color de las vestiduras del papa, que también tiene en él su sede.
Cuarto Misterio - de color azul. Se reza por Oceanía. El color azul nos habla de Oceanía, con sus miles de islas esparcidas en las azules aguas del Océano Pacífico.
Quinto Misterio - de color amarillo. Se reza por Asia. El color amarillo nos trae a la memoria el Asia, poblado en gran parte por razas de este color.
Su Santidad el Papa Juan XXIII rezaba el Rosario Misionero todos los días por el mundo entero,
dedicando una decena a cada continente: "Como papa debo orar por la humanidad entera y lo
hago al rezar el Santo Rosario Misionero: la primera decena por África, la segunda por
América, la tercera por Europa, la cuarta por Oceanía y la quinta por Asia ".
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Octubre,
Oraciones,
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Rosario Viviente
martes, 1 de septiembre de 2009
Oración Vocacional
¡Oh Jesús, Pastor Eterno de las almas!
dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad.
¡Danos vocaciones!, ¡danos Sacerdotes y religiosos Santos!
te lo pedimos por la lnmaculada Virgen María de Guadalupe,
tu Dulce y Santa Madre.
¡Oh Jesús, danos sacerdotes según tu Corazón!
dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad.
¡Danos vocaciones!, ¡danos Sacerdotes y religiosos Santos!
te lo pedimos por la lnmaculada Virgen María de Guadalupe,
tu Dulce y Santa Madre.
¡Oh Jesús, danos sacerdotes según tu Corazón!
Padre Nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Amen.
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Amen.
Credo
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios, nacido del Padre
antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres
y por nuestra salvación bajó del cielo,
(En las palabras que siguen hasta "se hizo hombre", se inclina la cabeza)
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día
según las Escrituras, y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de Vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
reciben una misma adoración y gloria.
Y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para
el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios, nacido del Padre
antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres
y por nuestra salvación bajó del cielo,
(En las palabras que siguen hasta "se hizo hombre", se inclina la cabeza)
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día
según las Escrituras, y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de Vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
reciben una misma adoración y gloria.
Y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para
el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.
Yo Pecador
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión
(dándote tres golpes en el pecho dices la siguiente frase)
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor
(dándote tres golpes en el pecho dices la siguiente frase)
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor
La Señal de la Cruz
Por
la señal
de la Santa
Cruz
De
nuestros
ene-
migos
Líbranos
Señor
Dios
Nuestro
En el Nombre del padre,
del hijo
y del Espíritu
Santo
Amén
la señal
de la Santa
Cruz
De
nuestros
ene-
migos
Líbranos
Señor
Dios
Nuestro
En el Nombre del padre,
del hijo
y del Espíritu
Santo
Amén
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