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domingo, 12 de septiembre de 2010

Tema 02: La Presencia de Jesús en su Palabra

Mística para los papás y catequistas
Dios se nos revela en plenitud en su Hijo Jesucristo.  Cristo es La Palabra de Dios.  Su mensaje está, parte en la Biblia, parte en la Tradición.  Al abrir y leer la Escritura no manejamos simplemente un libro: Nos encontramos con el mismo Dios que se comunica con nosotros a través de la Historia de la Salvación.  Vat. II, Dei Verbum, cap. 1 No. 1 y 2; C. U. 76, 79, 85-87 y Resumen del 91-100


Concilio Vaticano II, Dei Verbum Capítulo 1 No. 1 y 2

"Dei Verbum"
Sobre la divina revelación - 18-11-1965

Constitución Dogmática
Proemio


1. El Santo Concilio, escuchando religiosamente la palabra de Dios y proclamándola confiadamente, hace suya la frase de San Juan, cuando dice: "Os anunciamos la vida terna, que estaba en el Padre y se nos manifestó: lo que hemos visto y oído os lo anunciamos a vosotros, a fin de que viváis también en comunión con nosotros,y esta comunión nuestra sea con el Padre y con su Hijo Jesucristo" (1 Jn., 1,2-3). Por tanto siguiendo las huellas de los Concilios Tridentino y Vaticano I, se propone exponer la doctrina genuina sobre la divina revelación y sobre su transmisión para que todo el mundo, oyendo, crea el anuncio de la salvación; creyendo, espere, y esperando, ame.


Capítulo I
La Revelación en sí misma

Naturaleza y objeto de la revelación

2. Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a Sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina. En consecuencia, por esta revelación, Dios invisible habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y mora con ellos, para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía. Este plan de la revelación se realiza con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos, significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas. Pero la verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación


Catecismo de la Iglesia Católica 76, 79, 85-87 y Resumen del 91-100

76 La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras:


oralmente: “los apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de Cristo y lo que el Espíritu Santo les enseñó”;

por escrito: “los mismos apóstoles y otros de su generación pusieron por escrito el mensaje de la salvación inspirados por el Espíritu Santo”.


79Así, la comunicación que el Padre ha hecho de sí mismo por su Verbo en el Espíritu Santo sigue presente y activa en la Iglesia: “Dios, que habló en otros tiempos, sigue conversando siempre con la Esposa de su Hijo amado; así el Espíritu Santo, por quien la voz viva del Evangelio resuena en la Iglesia, y por ella en el mundo entero, va introduciendo a los creyentes en la verdad plena y hace que habite en ellos intensamente la palabra de Cristo”.

85“El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo”,51 es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.Antropología

86“El Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para enseñar solamente lo transmitido, pues por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica fielmente; y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como revelado por Dios para ser creído”. 52

87Los fieles, recordando la palabra de Cristo a sus apóstoles: “El que a vosotros escucha a mí me escucha” (Lc 10, 16), 53 reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas.

91Todos los fieles tienen parte en la comprensión y en la transmisión de la verdad revelada. Han recibido la unción del Espíritu Santo que los instruye 57 y los conduce “a la verdad completa” (Jn 16, 13).


92“La totalidad de los fieles... no puede equivocarse en la fe. Se manifiesta esta propiedad suya, tan peculiar, en el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo: cuando ‘desde los obispos hasta el último de los laicos cristianos’ muestran estar totalmente de acuerdo en cuestiones de fe y de moral”.

93“El Espíritu de la verdad suscita y sostiene este sentido de la fe. Con él, el Pueblo de Dios, bajo la dirección del Magisterio..., se adhiere indefectiblemente a la fe transmitida a los santos de una vez para siempre, la profundiza con un juicio recto y la aplica cada día más plenamente en la vida”. 59

El crecimiento en la inteligencia de la fe

94Gracias a la asistencia del Espíritu Santo, la inteligencia tanto de las realidades como de las palabras del depósito de la fe puede crecer en la vida de la Iglesia:


-“Cuando los fieles las contemplan y estudian meditándolas en su corazón”; es en particular la investigación teológica la que debe “profundizar en el conocimiento de la verdad revelada”.

- Cuando los fieles “comprenden internamente los misterios que viven”; “Divina eloquia cum legente crescunt” (“la comprensión de las palabras divinas crece con su reiterada lectura”).

-“Cuando las proclaman los obispos, que con la sucesión apostólica reciben un carisma de la verdad”.

95“La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y ligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas”.

RESUMEN

96 Lo que Cristo confió a los apóstoles, éstos lo transmitieron por su predicación y por escrito, bajo la inspiración del Espíritu Santo, a todas las generaciones hasta el retorno glorioso de Cristo.

97“La Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito sagrado de la palabra de Dios”,66 en el cual, como en un espejo, la Iglesia peregrinante contempla a Dios, fuente de todas sus riquezas.

98“La Iglesia con su enseñanza, su vida, su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que es y lo que cree”. 67

99En virtud de su sentido sobrenatural de la fe, todo el Pueblo de Dios no cesa de acoger el don de la Revelación divina, de penetrarla más profundamente y de vivirla de modo más pleno.

100El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios ha sido confiado únicamente al Magisterio de la Iglesia, al Papa y a los obispos en comunión con él.




La presencia de nuestros seres queridos nos es tan necesaria como el comer y beber.  Estar con alguien no es simplemente estar junto a alguien, es mucho más.  Significa creer en él, quererlo y que él nos quiera.  El estar con alguien trae alegría, bienestar y también compromiso.

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