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martes, 12 de abril de 2011

Tema 24: Jesús Presente en la Eucaristía

Tema 24: Jesús Presente en la Eucaristía


Objetivo:
Que el niño sea capaz de descubrir en los signos del Pan y el Vino, la presencia real de Jesús que se queda entre nosotros como alimento


Mística para papás y catequistas
Ser capaces de captar el inmenso amor que Cristo nos tiene al quedarse en la forma de pan de vino para ser nuestro alimento y así contar con la fuerza necesaria para vivir la vida de cristianos

VAT. II, Sacrosanctum Concilium Cap. 2, No. 47-48; C. U. 1322-1332. Resumen: 1406-1419; Jn. 6, 31-46; Mt. 8, 5-13

Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium Capítulo 2, No. 47-48

Capítulo II

El sacrosanto misterio de la Eucaristía
Misterio pascual

47. Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con lo cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el Sacrificio de la Cruz y a confiar a su Esposa, la Iglesia, el Memorial de su Muerte y Resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera.

Participación activa de los fieles
48. Por tanto, la Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos.



Catecismo de la Iglesia Católica, 1322-1332

1322 La Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados más profundamente con Cristo por la Confirmación, participan por medio de la Eucaristía con toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor.
1323 “Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura”.




I LA EUCARISTÍA, FUENTE Y CUMBRE DE LA VIDA ECLESIAL
1324 La Eucaristía es “fuente y cima de toda la vida cristiana”. “Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua”.



1325 “La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios y la unidad del Pueblo de Dios por las que la Iglesia es ella misma. En ella se encuentra a la vez la cumbre de la acción por la que, en Cristo, Dios santifica al mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por él al Padre”.



1326 Finalmente, por la celebración eucarística nos unimos ya a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna cuando Dios será todo en todos.



1327 En resumen, la Eucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe: “Nuestra manera de pensar armoniza con la Eucaristía, y a su vez la Eucaristía confirma nuestra manera de pensar”.




II EL NOMBRE DE ESTE SACRAMENTO
1328 La riqueza inagotable de este sacramento se expresa mediante los distintos nombres que se le da. Cada uno de estos nombres evoca alguno de sus aspectos. Se le llama:



Eucaristía porque es acción de gracias a Dios. Las palabras “eucharistein” (Lc 22, 19; 1 Co 11, 24) y “eulogein” (Mt 26, 26; Mc 14, 22) recuerdan las bendiciones judías que proclaman -sobre todo durante la comida- las obras de Dios: la creación, la redención y la santificación.



1329 Banquete del Señor 143 porque se trata de la Cena que el Señor celebró con sus discípulos la víspera de su pasión y de la anticipación del banquete de bodas del Cordero en la Jerusalén celestial.



Fracción del pan porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia, sobre todo en la última Cena. En este gesto los discípulos lo reconocerán después de su resurrección, y con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas. Con él se quiere significar que todos los que comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunión con él y forman un solo cuerpo en él.



Asamblea eucarística (synaxis), porque la Eucaristía es celebrada en la asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia.



1330 Memorial de la pasión y de la resurrección del Señor.



Santo Sacrificio, porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia; o también santo sacrificio de la misa, “sacrificio de alabanza” (Hb 13, 15), sacrificio espiritual, sacrificio puro y santo, puesto que completa y supera todos los sacrificios de la Antigua Alianza.



Santa y divina liturgia, porque toda la liturgia de la Iglesia encuentra su centro y su expresión más densa en la celebración de este sacramento; en el mismo sentido se la llama también celebración de los santos misterios. Se habla también del Santísimo Sacramento porque es el Sacramento de los Sacramentos. Con este nombre se designan las especies eucarísticas guardadas en el sagrario.



1331 Comunión, porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo; se la llama también las cosas santas [“ta hagia; sancta”] -es el sentido primero de la “comunión de los santos” de que habla el Símbolo de los Apóstoles-, pan de los ángeles, pan del cielo, medicina de inmortalidad, viático...



1332 Santa Misa porque la liturgia en la que se realiza el misterio de salvación se termina con el envío de los fieles (“missio”) a fin de que cumplan la voluntad de Dios en su vida cotidiana.




Resumen 1406-1419
1406 Jesús dijo: “Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre... el que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna... permanece en mí y yo en él” (Jn 6, 51.54.56).



1407 La Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias ofrecido una vez por todas en la cruz a su Padre; por medio de este sacrificio derrama las gracias de la salvación sobre su Cuerpo, que es la Iglesia.



1408 La celebración eucarística comprende siempre: la proclamación de la Palabra de Dios, la acción de gracias a Dios Padre por todos sus beneficios, sobre todo por el don de su Hijo, la consagración del pan y del vino y la participación en el banquete litúrgico por la recepción del Cuerpo y de la Sangre del Señor: estos elementos constituyen un solo y mismo acto de culto.



1409 La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo, es decir, de la obra de la salvación realizada por la vida, la muerte y la resurrección de Cristo, obra que se hace presente por la acción litúrgica.



1410 Es Cristo mismo, sumo y eterno sacerdote de la Nueva Alianza, quien, por el ministerio de los sacerdotes, ofrece el sacrificio eucarístico. Y es también el mismo Cristo, realmente presente bajo las especies del pan y del vino, la ofrenda del sacrificio eucarístico.



1411 Sólo los presbíteros válidamente ordenados pueden presidir la Eucaristía y consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre del Señor.



1412 Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última Cena: “Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros... Este es el cáliz de mi Sangre...”



1413 Por la consagración se realiza la transubstanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad.



1414 En cuanto sacrificio, la Eucaristía es ofrecida también en reparación de los pecados de los vivos y los difuntos, y para obtener de Dios beneficios espirituales o temporales.



1415 El que quiere recibir a Cristo en la Comunión eucarística debe hallarse en estado de gracia. Si uno tiene conciencia de haber pecado mortalmente no debe acercarse a la Eucaristía sin haber recibido previamente la absolución en el sacramento de la Penitencia.



1416 La sagrada comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo acrecienta la unión del comulgante con el Señor, le perdona los pecados veniales y lo preserva de pecados graves. Puesto que los lazos de caridad entre el comulgante y Cristo son reforzados, la recepción de este sacramento fortalece la unidad de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo.



1417 La Iglesia recomienda vivamente a los fieles que reciban la sagrada comunión cuando participan en la celebración de la Eucaristía; y les impone la obligación de hacerlo al menos una vez al año.



1418 Puesto que Cristo mismo está presente en el Sacramento del Altar, es preciso honrarlo con culto de adoración. “La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo, nuestro Señor”.



1419 Cristo, que pasó de este mundo al Padre, nos da en la Eucaristía la prenda de la gloria que tendremos junto a Él: la participación en el Santo Sacrificio nos identifica con su Corazón, sostiene nuestras fuerzas a lo largo del peregrinar de esta vida, nos hace desear la Vida eterna y nos une ya desde ahora a la Iglesia del cielo, a la Santísima Virgen María y a todos los santos.

 Juan 6, 31-46
31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo».



32 Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33 porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo».



34 Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan».



35 Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. 36 Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. 37 Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió.



39 La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.



40 Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día». 41 Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo».



42 Y decían: «¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madres. ¿Cómo puede decir ahora: «Yo he bajado del cielo»? 43 Jesús tomó la palabra y les dijo: «No murmuren entre ustedes.



44 Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.



45 Está escrito en el libro de los Profetas: "Todos serán instruidos por Dios". Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. 46 Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.




Mateo 8, 5-13
05 Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, suplicándole: 06 «Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente.»



07 Jesús le dijo: «Yo iré a sanarlo.»



08 El centurión contestó: «Señor, ¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una palabra y mi sirviente sanará. 09 Pues yo, que no soy más que un capitán, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le digo a uno: Vete, él se va; y si le digo a otro: Ven, él viene; y si ordeno a mi sirviente: Haz tal cosa, él la hace.»



10 Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe.



11 Yo se lo digo: vendrán muchos del oriente y del occidente para sentarse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, 12 mientras que aquellos a quienes se destinaba el Reino serán echados a las tinieblas de afuera: allí será el llorar y rechinar de dientes.»

13 Luego Jesús dijo al capitán: «Vete a casa, hágase todo como has creído.» Y en ese mismo momento el muchacho quedó sano.

 Antropología

Todo ser viviente necesita alimentarse para vivir. La vida de fe necesita de un alimento especial. Ese alimento es el mismo Jesús que se queda en la Eucaristía. Por eso decimos que Jesús está realmente presente en las especies de pan y de vino, que por las palabras de la Consagración que se realiza en la Misa, fueron transformadas, es decir, que se realizó la Transubstanciación.


Primer Encuentro

• Comentar con quiénes se reúne el niño a la hora de comida: papás, hermanos, etc.
• Además de alimentarnos para poder vivir, convivimos, estamos alegres, platicamos de lo que nos pasa
• Jesús también se reunió con sus amigos más íntimos y los invita a comer, a cenar en la fiesta de la Pascua:
• Cuando celebraba la cena, Jesús tomó el pan, dio gracias y dijo: “Tomad y comed todos de él , porque esto es mi cuerpo”. También tomó la copa con vino, dio gracias y dijo: ”tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre…” Mt.26, 26 -28
• También nosotros cuando asistimos a Misa nos reunimos alrededor de la mesa, escuchamos a Dios, oramos, cantamos y nos acercamos a tomar el alimento que Jesús nos dejó para celebrar el Misterio Pascual de su muerte, resurrección, ascensión y venida del Espíritu Santo
• Este Misterio se realiza cuando el Sacerdote pronuncia las Palabras de Consagración. Es el momento más solemne. Por eso nos ponemos de rodillas
 • Tú, dentro de poco tiempo, también podrás participar como lo hicieron los amigos de Jesús y como lo hacemos nosotros


Actividad

Que al asistir a Misa ponga atención a las palabras que dice el Sacerdote en la Consagración

Escribe en tu cuaderno porqué te estás preparando para recibir a Jesús en la Eucaristía

Ilumina el Dibujo del niño comulgando
(da click en la imagen para verla ampliada)



También puedes bajar la actividad empresa de aquí


Segundo Encuentro
• Indicar que el Sacerdote pondrá sus manos sobre el pan y el vino para hacer la invocación al Espíritu Santo para que transforme el pan y el vino en el Cuerpo de Cristo

• Explicarle que esto es difícil de entender, que no vamos a ver la persona de Jesús, pero que nuestra fe, nos ayuda a descubrir en estos gestos y esos signos a Cristo, que se hace presente entre nosotros, porque fue un encargo suyo, personal que dio a sus apóstoles y sus sucesores, los Sacerdotes

• Cada vez que celebramos la Misa, se renueva el Misterio de nuestra fe, en el cual ofrecemos a nuestro Padre Dios lo más bello que él nos ha dado: a su Hijo Jesús (Momento de la ofrenda: cuando el Sacerdote toma el cáliz y el pan transformados en Cristo y dice: Por Cristo, con Él y en Él, a Ti Dios Padre omnipotente en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos… Amén)


Actividad
Que al asistir a Misa ponga atención a las palabras y gestos que dice el Sacerdote en la Consagración (Epíclesis y Ofrenda)


Tercer Encuentro

• Mamá: El Tema de la Eucaristía es profundo, difícil de explicar a los niños, sin embargo, es el centro de la vida de los cristianos, es lo que le da sentido a nuestra vida de fe. Por eso es necesario, que se dé al niño con las mejores explicaciones y ejemplos

• Las citas de la Biblia se ofrecen para que la mamá profundice el tema

• Solicitar el apoyo del Sacerdote, para que de manera sencilla ayude a entender a los niños este grandioso misterio de la presencia real de Cristo en la Eucaristía

• Leer con mucha atención Jn. 6, 48-58. Explicar al niño que ese mensaje del Evangelio, se realiza cuando se celebra la Misa

Juan 6, 48 – 58



48 Yo soy el pan de la vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.



52 Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. 57 Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.



Actividad
Escribe en tu cuaderno lo que significa comulgar:

COMULGAR ES RECIBIR LA HOSTIA CONSAGRADA EN LA QUE ESTÁ REALMENTE LA PRESENCIA DE JESÚS RESUCITADO



También escribe:

COMULGAMOS, ES DECIR, RECIBIMOS LA HOSTIA CONSAGRADA, PARA ALIMENTAR NUESTRA VIDA DE FE QUE RECIBIMOS DESDE NUESTRO BAUTISMO

Mamá: Asistir a Misa con el niño y de ser posible, con toda la familia


1 comentario:

  1. Felicidades!!
    todo muy bien explicado, Dios bendiga a quien comparte con amor lo que Dios le a enseñado...
    Saludos :)

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